La ciudad de La Oroya, 185 kilómetros al este de Lima, acató ayer, masivamente, un paro indefinido contra la empresa minera Doe Run, que tiene un complejo metalúrgico en esa urbe peruana y que el Gobierno ha amenazado con cerrar el 24 de julio, según informaron fuentes policiales en la zona.
Los trabajadores de Doe Run, que exigen la reanudación de actividades de la fundición, bloquearon desde esta madrugada la carretera central, vía vital que comunica Lima con el centro del país, y todo el transporte pesado e interprovincial, quedó paralizado.