El gobierno de Bolivia promueve la aprobación en el Congreso de un nuevo presupuesto “austero” pero que no contempla los ajustes en los precios del combustible ni grava los salarios como el proyecto anterior, que en febrero provocó una ola de violencia que dejó 33 muertos.
El nuevo proyecto de presupuesto, remitido al Congreso, se caracteriza por “la austeridad y no contempla los denominados gasolinazos o cobro de impuestos a salarios”, informó ayer el vocero presidencial, Mauricio Antezana.
El propósito de la ley de presupuesto de este año es “incrementar la inversión pública, a fin de llevar adelante el Plan Obras con Empleos y encarar los diferentes programas de construcción de caminos, conexiones de gas a domicilio, electrificación rural, riego, viviendas y servicios básicos”, resumió Antezana.
El nuevo proyecto será expuesto ayer en un mensaje televisado por el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, que decidió retirar el presupuesto anterior por la ola de violencia que generó.
Con el propósito de reanimar la economía “se sube de 4,000 millones a casi 5,000 millones de bolivianos (unos 660 millones de dólares) el monto de inversión, lo que permitirá financiar más de 3,000 obras en cada una de las regiones del país”, explicó el ministro de Hacienda, Javier Comboni.
Los recursos para la inversión pública provendrán en su mayoría de la cooperación internacional, según Comboni.
El nuevo presupuesto requere además mayores recaudaciones a la aduana nacional y el servicio de impuestos.