El ministro brasileño de Hacienda, Pedro Malan, y el presidente del Banco Central (BC), Arminio Fraga, reconocieron ayer, al intervenir en un seminario en Rio de Janeiro, que el crédito externo para Brasil aún no es suficiente, pese a sus gestiones en el exterior.
Fraga dijo que lo que todavía le falta a Brasil es "crédito y flexibilidad", y consideró además que es necesario aumentar el volumen del comercio exterior para que el país pueda administrar mejor eventuales choques externos.
Por su parte Malan, aunque aseguró que ya algunas instituciones financieras están cambiando su actitud respecto a Brasil, reconoció que aún no es suficiente el flujo de crédito.
"Advertí desde que salí de Brasil que sería ingenuo pensar que al día siguiente las líneas de crédito ya se abrirían totalmente (....), pero ya estamos observando un cambio en varias instituciones financieras", puntualizó.
Los dos funcionarios acabaron de regresar de un viaje que realizaron por algunos países eropeos para entrevistarse con sus homólogos, banqueros e inversionistas, en busca de apoyo para sacar a Brasil de la inestabilidad financiera generada por la volatilidad que presentan sus mercados desde mayo.
Esa volatilidad fue generada por el auge en las encuestas del candidato presidencial para las elecciones de octubre próximo Luiz Inacio Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), dado que los inversionistas temen que no cumpla los compromisos financieros externos del país ni continúe aplicando una política fiscal e inflacionaria austera.
Por lo tanto la inversión y el crédito para Brasil prácticamente se cerraron, lo que obligó al gobierno del pesidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso a recurrir al Fondo Monetario Interancional (FMI), que le concedió al país un crédito "stand by" (sujeto a condiciones) por 30.400 millones de dólares, que aun no han calmado a los mercados brasileños.
Respecto a ese crédito, las dos cabezas de la política económica brasileña coincidieron en defender al FMI.
Por ejemplo el presidente del BC dijo que "el papal del FMI volvió a ser lo que era cuando fue fundado: de ayudar a los países que están buscando su camino de una forma más suave".
En tanto, Malan negó que el gobierno del presidente Cardoso hubiera llevado a cabo una política económica neoliberal, pese a que cumplió con algunas de las directrices del FMI, como la responsabilidad fiscal y el respeto a los contratos.