El Gobierno ruso reconoció que la era de los petrodólares ha terminado y ha llegado la época de las "vacas flacas", al aprobar un plan anticrisis de emergencia y ajustar el presupuesto, deficitario por primera vez en una década.
"Los próximos años ya no podemos contar con obtener superingresos petroleros adicionales que resuelvan de golpe nuestros problemas", admitió el primer ministro ruso.
El Ejecutivo aprobó el ajuste del presupuesto, que aumentó el déficit debido a una inyección adicional de $1,6 billones.