Economía

Gobiernos desconcertados por la economía mundial


Un mes después de los atentados del 11 septiembre, las perspectivas son más inciertas que nunca para la economía mundial, y las políticas gubernamentales, ya sea el plan de relanzamiento estadounidense o la casi total inercia europea, han sido duramente criticados por igual.
Los atentados han desorientado una economía mundial ya en pleno desaceleramiento, y ha situado todos los índice moral de los consumidores se ha resentido a medida que el desempleo crece, las empresas se encogen y prefieren no invertir, y sectores vitales como la aeronáutica sufren auténticos bandazos.
Estados Unidos entró en recesión, con un descenso de su riqueza nacional en el tercer y cuatro trimestre, según los 51 economistas interrogados por la revista financiera Blue Chip Economic Indicators.
Más prudente, la Oficina nacional de investigación económica estadounidense no ha afirmado aún que vaya a producirse una recesión. Europa no escapa a la tormenta, y puede experimentar una contracción de su riqueza en el tercer trimestre, según el comisario europeo de Asuntos Monetarios, Pedro Solbes.
Los responsables estadounidenses quieren ser optimistas. La situando a la normalidad", se alegraba el jueves el secretario de Estado del Tesoro, Paul O"Neill. El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Koehler igualmente su "confianza en una recuperación" mundial.
"La idea de que Estados Unidos pueda reanimarse de forma bastante rápida gana terreno", estima Jean-Paul Betbeze, director de estudios económicos del Crédit Lyonnais, que cita como prueba el optimismo de las bolsas.
Todo depende de la evolución del conflicto, a su juicio. "Ahora bien, la economía mundial está desorientada, porque nadie sabe hacia dónde irán los acontecimientos", señala Christian de Boissieu, economista de la universidad de París I.
"Si la guerra traspasa hacia Irak o Arabia Saudita el riesgo de un estallido petrolero es real", y "si se producen nuevos atentados, será una catástrofe para la moral de los ciudadanos" estadounidenses y europeos, subraya.
Para volver a ganar confianza, la administración estadounidense tiene la intención de lanzar un gigantesco plan de bajada de impuestos, del orden de 60,000 millones de dólares, acompañado de una rReserva Federal.
A penas anunciado, el plan fue criticado por el nuevo premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, para quien esos regalos fiscales no pueden servir de "estimulante" para la economía, ya que no significan forzosamente compras suplementarias. En su lugar, el flamante galardonado propone reforzar ayudas para los desempleados.
"La cuestión estriba en saber cómo se puede responder a este alto nivel cómo crear o restablecer la confianzas, lo que puede hacerse a corto plazo, mediante gastos" o recortes de tasas de interés, señala Koehler efecto tardío de las medidas de relanzamiento.
En Europa, es la ausencia de un plan lo que ha sido denunciado. "Para Europa es imperativo hacer algo", estima James Sproule, economista de la London School of Economics, que preconiza "reducciones fiscales".
Alemania se opone a ello. "Una reducción de impuestos no serviría para nada" excepto a "incrementar la deuda pública", advierte su ministro de Finanzas, Hans Eichel.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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