Goldman Sachs informó ayer de que en el último trimestre de 2009 ganó $4,787 millones, lo que supera las expectativas y permite al banco estadounidense cerrar el año pasado con un beneficio de $13,385 millones, seis veces mayor que el de 2008.
Esta mejora de las cuentas de la entidad financiera se debió en parte a la reducción del dinero dedicado al pago de incentivos y compensaciones a sus empleados, que en 2009 ascendió a $16,193 millones.
Esa cuantía supone el 35.8% del total de los ingresos logrados durante todo el año y es su porcentaje más bajo desde que Goldman Sachs es una empresa cotizada.
En 2008, ese porcentaje fue del 48%, lo que supone que en el último año, la firma ha realizado un importante recorte en el pago de bonos, en parte, debido a las fuertes críticas recibidas desde el ámbito social y político por su elevada cuantía, especialmente en tiempos de crisis y de intervenciones públicas sin precedentes.
En 2007, cuando la burbuja financiera aún no había estallado, este banco con sede en Nueva York llegó a reservar 20,200 millones de dólares para esta partida.
En diciembre, Goldman anunció que sus 30 principales ejecutivos serían pagados sólo en acciones de la compañía, sin ninguna parte de los incentivos en efectivo.