Las plantaciones de café de El Salvador resultaron afectadas por el severo terremoto que sacudió al país el sábado y se enfrentan a graves problemas de entrega por los daños provocados a las trilladoras, a las carreteras, y por problemas laborales, dijo un funcionario clave de la industria.
Ricardo Espitia, director del Consejo Salvadoreño del Café, señaló en una entrevista telefónica que los deslizamientos de tierra y otros daños provocados por el terremoto han bloqueado las rutas hacia el principal puerto del Pacífico de Guatemala, por el cual pasa la mayor parte de las exportaciones de café de El Salvador.
El funcionario también dijo que el café no está siendo recolectado de las matas porque los trabajadores están tratando de reparar sus hogares y atender a las víctimas.
El terremoto de 7.6 grados en la escala de Richter, también destruyó a varias trilladoras a lo largo del país y podría reducir seriamente la producción.
Antes del terremoto, la cosecha 2000/01 de El Salvador tenía previsto producir 1.6 millones de sacos de café de 60 kilos, lo que constituye una reducción frente al pronóstico inicial de 2.1 millones de sacos. El recorte fue adoptado porque los productores no podían pagar los salarios de los trabajadores por los bajos precios mundiales del café.
Por otra parte, el terremoto ha causado graves daños a otros sectores de la economía (que el gobierno pretendía revitalizar con la dolarización y la puesta en marcha de tratados de libre comercio), estimaron distintas fuentes empresariales. "Estamos haciendo una evaluación de los daños, y las repercusiones en la economía son bastante serias. Ha habido mucho daño a la infraestructura. Es un escollo, un gran bache en el camino que el país había tomado, en donde teníamos esperanza de aprovechar la bonanza que se aproximaba", aseguró el director ejecutivo de la Cámara de Comercio, Francisco Castro.
Castro explicó que el sector empresarial confiaba en que el Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito con México, y la ampliación de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), aprobada a mediados del año anterior por Estados Unidos, ayudarían a reactivar la economía salvadoreña.
Sin embargo, a raíz de los aún incalculables daños a la infraestructura (carreteras, puentes, viviendas) que dejó el terremoto, El Salvador deberá hacer fuertes inversiones para solventar esos problemas que dejarían a un lado, por el momento, proyectos de construcción de nuevas carreteras y otras infraestructuras para mejorar el atractivo comercial del país, sostuvo Castro.
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) aún no ha dado una cifra oficial de las carreteras dañadas en el país, aunque la vital Carretera Panamericana está bloqueada en dos tramos (en la zona este y en el oeste del país) por sendos derrumbes de tierra y piedras. La economía salvadoreña se basa principalmente en las remesas de residentes en el exterior, la actividad de las ensambladoras textiles y sus exportaciones de café.