El ministro de Hacienda alemán dijo en una entrevista publicada la semana pasada que no ve más concesiones a Grecia e insistió en que Atenas debe cumplir las reformas de austeridad y reducir el déficit presupuestario.
Los inspectores internacionales de la deuda examinan las finanzas griegas y sus avances en la adopción de las reducciones presupuestarias y las reformas exigidas por los acreedores internacionales a cambio de los dos planes de rescate que han impedido hasta ahora su bancarrota.
Los funcionarios griegos pidieron, una vez más, más tiempo para adoptar las medidas, pero los acreedores están a punto de perder la paciencia. Si el informe de los inspectores, esperado en septiembre, es negativo, Atenas podría dejar de recibir fondos de rescate, caer en la bancarrota y tener que dejar el euro.
“El programa de ayuda es ya muy condescendiente. No veo que puedan hacerse más concesiones”, dijo el ministro de Hacienda germano Wolfgang Schaeuble al diario Welt am Sonntag.
Dentro de las medidas de austeridad, Grecia ha reducido su déficit presupuestario del 15.8% en 2009 al 9.1% el año pasado, pero el país está muy retrasado en otras reformas.
Atenas culpa de la situación a la recesión, pero una crisis política entre los principales partidos griegos retrasó las reformas durante tres meses y una coalición de tres partidos logró hacerse en junio con el poder tras dos elecciones infructuosas.
Schaeuble dijo que el problema “no surgió debido a fallos en el programa de rescate sino porque no fue adoptado plenamente en Grecia”.