Varios activistas de la sección chilena de Greenpeace desplegaron ayer un lienzo gigante en la fachada de la trasnacional brasileña CGX en Santiago para denunciar la “ilegalidad” de un proyecto de generación térmica a carbón que la firma pretende instalar en el norte de Chile.
Con esta acción, la organización ecologista exigió el término del proyecto “Central Castilla”, de propiedad del magnate brasileño Eike Batista, situada unos 800 kilómetros al norte de Santiago, en un área costera donde habitan colonias de tortugas, lobos marinos y pingüinos.
Los activistas colgaron una pancarta gigante con el mensaje “Castilla es ilegal” en la sede corporativa de CGX, situada en el sector santiaguino de Las Condes.
Los ambientalistas se infiltraron en el edificio, de 20 pisos, y se descolgaron desde la azotea para instalar la pancarta.
“Este proyecto solo existe para concretar un negocio multimillonario y para entregar energía barata a las compañías mineras, sin asumir los costos ambientales y sociales”, aseveró en el director de Greenpeace.