El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo ayer que está preocupado porque muchos bancos estadounidenses parecen pensar que el auge económico durará para siempre, lo que ocasiona que sean demasiado permisivos en otorgar sus préstamos. "Un riesgo más general y más preocupante es que muchas instituciones bancarias ya no consideran extraordinarias ni excepcionales las actuales buenas condiciones económicas, sino que piensan que son normales y esperadas", dijo Greenspan a la Comunidad Independiente de Banqueros de América.
"Los préstamos otorgados con esas bases podrán tener graves consecuencias para la capacidad del sector para resistir unas condiciones económicas más débiles", agregó. Sus declaraciones no contenían ninguna referencia a las perspectivas de las tasas de interés de Estados Unidos o la política monetaria en general.
El presidente de la Reserva Federal reiteró las advertencias realizadas en intervenciones anteriores. Recordó a los banqueros que "la mayor parte de las deudas morosas surgen en los buenos tiempos", y advirtió que no es probable que los prestamistas que ignoren esa vulnerabilidad puedan sobrevivir. Greenspan también indicó que los banqueros no deberán bajar la guardia ante el fraude y otros peligros propios del mundo de las finanzas.
"En concreto, los bancos y supervisores necesitan vigilar muy de cerca las causas que tradicionalmente han hecho fracasar un banco, como, por ejemplo, el fraude, las concentraciones crediticias o la rápida entrada en nuevas actividades que son poco conocidas", expresó Greenspan.