El presidente de la Reserva Federal de EU, Alan Greenspan, manifestó ayer que los escándalos financieros y el temor a una guerra en Irak frenan la recuperación de la economía nacional, que atraviesa un "pequeño bache" que no augura recesión.
Greenspan compareció ante un comité conjunto de las dos cámaras del Congreso de EU, una semana después de que el banco central recortara en medio punto los tipos de interés para dejarlos en 1.25 por ciento, su nivel más bajo de los últimos 40 años.
El presidente de la Reserva Federal justificó ese recorte por la necesidad de superar el "pequeño bache" que atraviesa la economía estadounidense. Greenspan enfatizó que el bache es temporal y que "la economía no está desequilibrada".
Aunque la economía se encuentra "débil o estancada", insistió en que "no hay evidencia de que se esté dirigiendo hacia una recesión", ya que no hay acumulación extraordinaria de existencias o demasiada capacidad de producción.
"A pesar de que el crecimiento económico se mantuvo relativamente bien durante el último año, varias corrientes han seguido pesando sobre la economía" de EU, manifestó.
En este sentido, citó la escasa recuperación de la inversión, los escándalos financieros en grandes empresas del país, la caída en los precios de las acciones y el temor a una guerra en Irak.
Tales corrientes han provocado "un gran nivel de incertidumbre" que ha dificultado la recuperación de la actividad económica, según Greenspan. A pesar de ello, espera "el aumento gradual de la tasa de crecimiento el año próximo asumiendo que esta incertidumbre se disipe".
Greenspan afirmó que la economía ha demostrado una "notable flexibilidad", creciendo un 3 por ciento en el último año, "un paso respetable dadas las dificultades que ha tenido que superar".
En respuesta a varias preguntas de legisladores demócratas, Greenspan declaró que sería "imprudente" no renovar la reducción de impuestos temporal promovida por el presidente George W. Bush y aprobada a mediados del año pasado.