Los organismos globales de regulación bancaria buscarán este mes un acuerdo sobre cambios a reglas de liquidez que algunos gobiernos y entidades crediticias criticaron y calificaron de amenaza para la recuperación económica.
Las medidas se analizarán en una reunión del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea el 20 y 21 de marzo, dijo en una entrevista Rene van Wyk, que representa al banco central de Sudáfrica en el comité.
El grupo de Basilea “presentará puntos de análisis y cálculos técnicos” sin cambiar los “principios” básicos, dijo. El grupo también trabajará en opciones para el endurecimiento de la supervisión de las entidades crediticias cuyo derrumbe podría afectar los mercados locales, dijo.
El llamado ratio de cobertura de liquidez –LCR por la sigla en inglés- forma parte de una reorganización de la regulación bancaria, conocida como Basilea III, que el comité acordó para evitar que se repitan los acontecimientos que derivaron en la quiebra de Lehman Brothers Holdings Inc. Exigiría a las entidades crediticias tener suficientes activos fáciles de vender para sobrevivir a un congelamiento del crédito de 30 días.
Algunos gobiernos y bancos señalaron que el LCR es demasiado restrictivo, dado que pocos activos aparte de la deuda soberana se reconocerían como muy líquidos.
La Asociación de Mercados Financieros de Europa, que representa a bancos internacionales como Deutsche Bank AG, BNP Paribas SA y UBS AG, ha dicho que la medida podría dificultar la extensión de los riesgos de las entidades crediticias y hacerlas más vulnerables en una crisis, al tiempo que también las obligaría a reducir préstamos.
El “tratamiento privilegiado” de la deuda soberana en el LCR tiene “cada vez menos justificación”, dijo Markus Heidinger, socio a cargo de regulación financiera de la firma legal Wolf Theiss en Viena. “Aumenta la interdependencia entre estados y bancos, y no protege a los tomadores de crédito privados y comerciales”, dijo .
El comité de Basilea se encuentra atrapado entre el hecho de que “obligar a los bancos a tener toda la liquidez en bonos gubernamentales no tiene sentido a la luz de la crisis de la deuda soberana, y el temor a desestabilizar un mercado frágil de deuda soberana”.