El gobierno de Guatemala ratificó a congresistas estadounidenses que visitan Centroamérica que continuará en el Grupo 22 (G-22) para apoyar en la OMC la eliminación de subsidios agrícolas, pero sin apoyar la agenda política de otro país, informó una fuente oficial ayer.
Interrogados "por qué estábamos" en el grupo "les explicamos que Guatemala se integró (al G-22) de manera coyuntural", dijo la ministra de Economía, Patricia Ramírez, tras reunirse con un grupo de cinco congresistas estadounidenses que no hicieron declaraciones.
La pasada reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Cancún (México), "era el lugar adecuado para tratar lo relacionado a los subsidios agrícolas y ayudas internas a la agricultura", afirmó.
"Es en el seno de la OMC donde deben tratarse esos temas, los que no se deben abordar en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio" (TLC) que avanzan Centroamérica y EU, agregó. Guatemala continuará en el G-22, pero "en ningún momento nos estamos uniendo a la agenda política de ningún otro país, simplemente les dijimos que nuestro interés era discutir en la OMC esos asuntos y que nos parecía ambiguo y poco constructivo el documento de la OMC".
Benach también apunta que la flexibilización del trabajo ejerce una gran presión sobre los trabajadores: "aun teniendo derechos, no tienen condiciones para exigirlos. Las situaciones laborales precarias, como la temporalidad o el subempleo, vuelven insuficiente la simple distinción entre empleo y desempleo".
El trabajo temporal -que afecta a un tercio de los trabajadores, especialmente jóvenes y mujeres- es una situación de tránsito permanente entre el empleo y el desempleo.
¿Cómo se refleja esto en la siniestralidad laboral? "Las estadísticas muestran que los trabajadores temporales tienen aproximadamente el triple de riesgo de padecer accidentes laborales -explica Benach-. Y quienes están en situación de "inseguridad crónica" son también quienes tienen un peor estado de salud. Cuando la inseguridad laboral se reduce, la salud mejora."