El comercio entre El Salvador y Nicaragua podría verse seriamente afectado. Los productores de queso de Nicaragua han amenazado con impedir la entrada de los productos salvadoreños a su territorio si el país suspende la importación de sus quesos.
La amenaza comercial la dieron a conocer ayer los miembros de la Asociación de Quesos de Nicaragua, en el periódico "El Nuevo Diario", de Managua. Según el rotativo, hay unos 50 mil trabajadores de la industria láctea dispuestos a tomarse las fronteras para impedir la entrada a mercancías salvadoreñas.
La medida de protesta sería en contra de la suspensión de permisos de importación aplicados a varias plantas procesadoras de queso. Según la información, las autoridades salvadoreñas anunciaron que a partir del 11 de abril serán suspendidas las importaciones de quesos.
"No entendemos esta disposición del gobierno salvadoreño. Nuestras plantas ya fueron inspeccionadas y autorizadas por sus técnicos; esta medida no favorece en nada la integración de la región y sería un atentado contra el libre comercio entre ambas naciones", externo Pedro Menéndez, representante del sector.
La amenaza de los productores de Nicaragua era desconocida hasta ayer por la Asociación de Productores de Leche de El Salvador (PROLECHE), pero la gerente general, Margarita de Granillo, ofreció declaraciones al respecto: "No cerraremos las fronteras a nadie, pero sí queremos que cumplan las leyes nacionales".
La encargada del sector lácteo explicó que, a partir del 11 de abril, El Salvador comenzará a exigir la pasteurización y el etiquetado a los productos nicaragüenses, tras concluir un plazo de 24 meses otorgado por las autoridades, con base en la Ley de Pasteurización.
Añadió que si los quesos nicaragüenses cumplen con dicha ley, podrán ingresar al mercado nacional; de lo contrario, se impedirá su entrada.
En cada frontera, añadió, habrá expertos del Ministerio de Salud que verificarán las normas de pasteurización y etiquetado. Hasta la fecha, los quesos de Nicaragua entran en guacales, sin viñetas y sin pasteurizar, comentó Granillo.
A juicio de PROLECHE, si los queseros nicaragüenses paralizan las fronteras, frenarán el comercio regional, porque afectarían el ingreso del resto de productos centroamericanos que se envían hacia Costa Rica.