A corto plazo no se debe temer una inestabilidad de los mercados financieros por causa de la guerra en Irak, dijo ayer en Berlín el presidente del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Andrew Crockett.
Tras una reunión periódica del Foro de Estabilidad Financiera (FSF), del que Crockett es presidente, este banquero británico comentó que no ve ningún motivo real para temer por la estabilidad de los mercados a corto plazo, y agregó que los bancos centrales están preparados para reaccionar a "situaciones inesperadas".
Aseguró que se han adoptado planes adecuados y que se tomaría una respuesta rápida y apropiada ante una posible desestabilización de los mercados. El Banco Central Europeo (BCE) ya anunció antes de la invasión de Irak por las tropas británico-estadounidenses que estaba dispuesto a "actuar de manera decisiva y puntual" si era necesario para garantizar suficiente liquidez en los mercados.
La autoridad europea también estaría dispuesta a cooperar con la Reserva Federal estadounidense para prevenir una crisis financiera internacional, tal como hizo después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, según fuentes de la entidad.
Crockett consideró difícil calcular los riesgos generados por la guerra en Irak para la actual situación económica mundial debido a la incertidumbre que ha surgido.
Según un comunicado divulgado por el FSF, las primeras consultas entre representantes financieros del Grupo de los Siete países más ricos (G7) tras el comienzo del conflicto bélico en Irak trataron también de la labor de la Comisión de Valores de Bolsa (SEC) de EU y de posibles conflictos de intereses de las agencias internacionales de calificación.
El Fondo de Estabilidad Financiera, creado por el ex presidente del Bundesbank alemán Hans Tietmeyer, está formado por funcionarios de los ministerios de Finanzas y bancos centrales del G7, además de Australia, Singapur, Holanda y el BCE, y otros organismos financieros internacionales.