Como usuaria de los servicios de telecomunicaciones, consideraba que las empresas de este sector no necesitaban invertir tanto en publicidad, ya que son bastante conocidas, pero me equivoqué…por qué dormirse con un mercado tan traicionero.
Con una penetración de 137% en una población menor a las 4 millones de personas, las promociones de número favorito, triplica, navega y chatea gratis despierta el interés de los consumidores; causando la migración de usuarios a los operadores que le brinden, según ellos, mejores ventajas. El temor es mayor cuando la gran cantidad de sus clientes es representado por el sistema prepago, donde no existe un contrato que controle el tiempo que utilizará el servicio.
Con la aparición de los ‘Smartphones’, el peligro aumenta y ya no vale tanto la voz, ahora empieza la pelea del servicio de datos; para ello, qué mejor que regalar los equipos o venderlos a precios accesibles. Con la ignorancia del usuario que por querer estar a la moda adquieren los equipos, los operadores ven ganado un terreno, adquieren un amarre de 18 meses y a la vez un consumo obligado de voz y datos.
Por otra parte, aunque es un poco diferente la televisión pagada y la internet, no escapan de la astucia de sus operadores, los planes muchas veces tienen canales innecesarios e incluso suman los canales locales de televisión abierta como parte del paquete, mientras que en internet se paga por una velocidad, pero al momento de navegar muchas veces es menor. Finalmente, dependerá del consumidor evaluar la mejor opción.