La posible fusión entre Delta y Northwest podría desencadenar grandes cambios en el panorama aéreo estadounidense y también internacional, así como en los precios y rutas de una industria amenazada por los elevados costos del combustible y el peligro de recesión en Estados Unidos.
Según gana peso la posibilidad de que la semana próxima sellen su fusión Delta y Northwest (tercera y quinta mayores aerolíneas del mundo por pasajeros transportados), también se especula con que United y Continental (segunda y cuarta, respectivamente) estén negociando una operación similar que podrían presentar en breve.
Los expertos calculan que cualquiera de esas dos operaciones daría lugar a la mayor aerolínea del mundo, por delante de American Airlines, y, en el caso de Delta-Northwest, con un ahorro anual de costos de $1.500 millones.
Desde hace años se habla del exceso de aerolíneas en Estados Unidos y de lo difícil que para algunas es sobrevivir en un sector cada vez más competitivo y con gran rivalidad en los precios, con el combustible más caro de la historia y la amenaza de una ralentización económica o una recesión.
Según la IATA, desde los atentados del 11 de septiembre las aerolíneas de todo el mundo han perdido 41.000 millones de dólares y, según Air Transport, sólo las estadounidenses han acumulado pérdidas de 35.000 millones en los últimos cinco años.
Desde los atentados, cuatro de las seis mayores empresas del sector en Estados Unidos han pasado por la bancarrota (American Airlines, United, Delta y Northwest), mientras que Continental ya vivió esa situación en dos ocasiones previas.
Se da la circunstancia de que, para salir de la bancarrota, un antiguo director ejecutivo de Northwest, Richard Anderson, tomó las riendas de Delta en 2007 y ahora negocia la fusión con su antiguo colega y homólogo, Douglas Steenland.
The Wall Street Journal aseguraba recientemente que Delta quiere sellar una fusión la semana próxima, para iniciar cuanto antes los trámites de aprobación por las autoridades de defensa de la competencia.
Sin embargo, según la sociedad de análisis OAG Back Aviation, ninguna de las operaciones que se barajan supondría mayor problema de competencia.
"Es curioso comprobar que las grandes aerolíneas prácticamente no compiten entre sí de forma directa", señaló al respecto John Weber, directivo de esa consultora, que calcula que sólo el 2% de los asientos de Delta están en competencia directa con los de Northwest, mientras que entre United y Continental el porcentaje es del 3%.
A ello se suma que la unión Delta-Northwest controlaría el 21% del tráfico aéreo nacional y United-Continental tendría el 24, mientras que las aerolíneas de bajo costo acaparan el 30.