El Banco Hipotecario (BH) está bajo la lupa de una auditoría externa contratada por el Estado que busca conocer la situación actual de su cartera, reveló el ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado. Sin embargo, el gerente de esta entidad Waldo Arrocha, asegura que aún esta revisión no ha empezado, a pesar de estar en proceso desde hace un mes.
Delgado precisó que se tiene que hacer lo antes posible una auditoría seria en esta institución, porque hace varios años, no se ponen en práctica este ejercicio, sabiendo de antemano, que una entidad con las características del BH, debería realizar ese ejercicio anualmente.
Supuestamente la auditoría se viene programando desde 1998, pero hasta el momento no se había hecho nada, por lo que se contrató a una consultora externa para que realizara el trabajo, sostuvo Delgado.
Por su parte, Arrocha precisó que hacer una auditoría en la institución que dirige debe tomar alrededor de tres años, porque se necesita evaluar de 76,000 a 80,000 expedientes que no están automatizados, ante la falta de un sistema informático moderno.
El BH tiene una cartera de préstamos de unos 202 millones de dólares, de este monto, unos 169 millones de dólares son cobrados, mientras que los 33 millones de dólares restantes, forman la cartera irrecuperable.
Esta cartera incobrable constituye cerca del 16% de la cartera total y lleva una historia de arrastre.
Arrocha expresó que ejecutar una auditoría se hace necesario para conocer la realidad financiera del banco, con lo que se descubrirán aspectos positivos, pese a la cartera morosa que pesa sobre sus espaldas.
Además reconoció que si se quiere vender, o liquidar el BH, se tiene que desarrollar forzosamente la revisión, pero hasta el momento tiene entendido que la medida aún está en proceso.
Esta cartera incobrable ha influido en la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que sugirió el cierre de la institución.
Desde 1995 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), empezó una auditoría a un costo de 300,000 dólares, que nunca se terminó por la falta de un sistema de cómputo, pero Arrocha señaló que nunca se pago lo convenido porque el estudio quedó incompleto.