Jean Ducret, gerente de Post Venta del Grupo Ducret, o el responsable del servicio al cliente de la compañía, opina que para ser exitoso se debe ver el éxito como una meta que nunca terminas de alcanzar.
Pero, mientras tratas de lograr el éxito en tu empresa, comenta el gerente, “todos los días yo utilizo los siguientes conceptos que les comparto...”.
1Siempre hacer las cosas bien.
Si hay algo que siempre voy a recordar de mi padre y su espíritu competitivo fue cuando me dijo “Jean, del segundo lugar nadie se acuerda”. Él tenía mucha razón: ¿cuántos saben quién fue el segundo hombre en pisar la Luna?
Por esto, siempre trato de hacer las cosas correctamente. Como si me fuera a ganar un premio por el primer lugar, seguramente nadie me va a dar un premio, pero estoy seguro que los clientes sí notan cuando uno hace las cosas bien y con empeño. Para mí eso es tremendo premio.
2Priorizar y utilizar el sentido común.
Creo que definitivamente si sabemos dar orden a la ejecución de nuestras tareas y proyectos podremos alcanzar más rápido los objetivos. El sentido común, que como sabemos y decimos no es el más común de los sentidos, es parte vital de nuestro combustible para corretear el éxito todos los días (corretear porque recuerden que nunca terminamos de alcanzarlo).
3Metas a corto plazo.
Trato de manejar metas a muy corto plazo, de seis meses a un año. De esta manera me enfoco mucho más en lo que tengo que hacer y la recompensa también llega más rápido, lo que se convierte en un aliciente para seguir correteando al éxito.
4Escuchar a los clientes, innovar, pero con rapidez.
Los clientes todos los días nos dicen cosas buenas o malas. Las buenas se las compartimos a todo el equipo y las celebramos; las malas las agradecemos y corregimos de ellas nuestros errores, esto ya es una regla en nuestra empresa.
Pensando siempre en los clientes mantenemos una cultura de innovación continua, estas salen de todos los miembros de la organización a todo nivel y, por supuesto, de los clientes, recuerden que ellos nos los dicen todo.
Lo de la rapidez, bueno, los que me conocen saben que todo lo quiero para ayer. En este mundo que se mueve tan rápido no podemos parpadear, hay un libro que leí y su título lo dice todo: “No son los grandes los que se comen a los pequeños, sino los rápidos los que se comen a los lentos”. Tiene toda la razón.
Reconocimiento
En la carrera para que una empresa alcance el éxito nunca estamos solos, sería imposible seguir correteando el éxito sin todos los colaboradores que en ella laboran y que día a día ponen su mayor esfuerzo.
Es de suma importancia reconocer este esfuerzo, nunca hay que olvidar las palmaditas en la espalda, las buenas frases y otros actos sinceros que pueden llenar más a una persona que cualquier recompensa monetaria.