Director de la firma de asesores SAAM Investments
1 Imaginación. La imaginación es la progenitora y captadora de ideas. Tener el hábito de imaginar soluciones, innovaciones, mejoras de cosas existentes, cambiar lo establecido por algo más simple, práctico, accesible, entre otras, genera excelente ideas de negocios.
Un empresario exitoso, vive imaginando constantemente, tanto así, que se convierte en un hábito y llega a realizar que el cerebro no es tan sólo una masa gris, es casi un músculo y que la mejor manera de ejercitarlo es haciéndolo probarse con el pensamiento analítico constante en la observación del entorno, la identificación de problemas reales, la conversión de estos mismos en oportunidades y la automática proposición de soluciones fundadas.
2 Empeño. Hay que ser emprendedor por naturaleza.
Para ser emprendedor realmente hay que contar con el empeño total de serlo, esto es, con el compromiso de lograr y alcanzar a toda costa, rompiendo paradigmas y obstáculos, aceptando los fracasos como las mejores enseñanzas, convirtiéndolas en agentes motivadores para seguir con más empeño, aceptar cualquier sacrificio por lograr convertir esos sueños provistos por la imaginación en realidad.
El empresario de hoy está consciente en que tiene que aceptar correr el riesgo de comenzar de nuevo siempre y seguir caminando a toda costa.
3 Inspiración. Luego de la imaginación y el empeño, el empresario requiere contar con total inspiración.
La inspiración es lo que nos hace humanos, esta es un “no sé qué” que no se puede enmarcar en una definición exacta pero que tiene relación con la fuerza de espíritu, la total convicción en eso que imaginamos y a lo que estamos dispuestos a empeñarnos, así como el componente imprescindible que mueve a todos los seres humanos que es la fe.
Tener inspiración para encaminarnos en lo que emprendemos nos revitaliza constantemente, nos protege contra todas las adversidades, nos hace inmune a las críticas negativas de los miedosos y de los que juegan seguros, nos alerta a asimilar los buenos consejos de aquellos que nos alientan, y sobre todo nos impregna de una energía inmensurable que logra emanar sobre otros. Surge entonces un líder.
4 Justicia. Cuando mencionamos la palabra justicia hago referencia a la misma en su valor etimológico real: balanza; esto es, la balanza requerida en el trato de las relaciones humanas en general.
Aquel empresario que es justo, tiende a ser por esta misma condición, honesto, pero un empresario puede ser enteramente honesto y no necesariamente justo.
Ser justo es la carta blanca para contar con las mejores relaciones en cualquier emprendimiento, esto implica siempre considerar a la contraparte primero y lograr los mejores negocios, que son aquellas que se pactan sobre la máxima de que el mejor negocio es aquel en que ambas partes se benefician por igual.
5 Conocimiento. Con todas las anteriores, se puede potencializar la ventaja de lograr contar con el conocimiento a la hora de emprender. El refrán latin, “ipsa scientia potestas est” – “en el conocimiento yace el poder”, sin duda se prueba en nuestros días y en todos los tiempos. Así por ejemplo, Cristóbal Colón sabía que la historia era escrita por los vencedores y no se puede subestimar su coraje de lanzarse al mar, pero conocía totalmente con sus mapas secretos y libros de historia ancestral para dónde iba, con este conocimiento, mejoró sus probabilidades de éxito y contaba con el empeño total de una partida en una vía: NO HABÍA VUELTA ATRÁS. SOLO HACIA ADELANTE POR LA MAR, sobre esto tenía la inspiración.