Historia
- comienzan las primeras negociaciones entre Panamá y Chile para un TLC.
- Panamá logra ser miembro de la Organización Mundial del Comercio.
Someter a discusión en una mesa la economía del país, como sucede en la negociación de tratados comerciales, es una labor que demanda de los negociadores un perfil especial en el que deben abundar virtudes como responsabilidad, tenacidad, inteligencia y autocontrol, sin los cuales no sería posible alcanzar acuerdos de satisfacción mutua.
Por ello, la tarea de formar un equipo negociador no se logra de la noche a la mañana, mucho menos cuando implica sacrificios personales, los cuales pocas personas están dispuestas a asumir.
Sentarse a buscar los mejores beneficios económicos para el país con una contraparte no solo requiere que los negociadores sean abogados o economistas de profesión, sino tener virtudes con las cuales se nace y que con el transcurrir de los años se fortalece, dando pie a la superación profesional y nuevas oportunidades.
En la actualidad, Panamá cuenta con un equipo negociador relativamente nuevo, excepto una persona que hace 20 años aceptó el reto y hoy lleva las riendas del Viceministerio de Negociaciones Comerciales Internacionales del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici), Diana Salazar.
Otros como Alejandro Ferrer, exministro del Mici; Guillermo Salazar, exministro del Mida; Melissa Davis, quien fungió, entre otros cargos, como abogada negociadora del Consejo Económico Exterior, y Leroy Sheffer, exviceministro de Negociaciones Comerciales, son algunas de las figuras que también formaron parte del equipo negociador y hoy día sus rumbos han cambiado, pero la experiencia lograda ha quedado plasmada en cada uno de ellos.
Historia y cambios
Gracias a la colaboración de estos y otros profesionales, Panamá ha logrado consolidar unos 20 documentos de interés comercial, entre los que figuran Tratados de Libre Comercio (TLC) y Acuerdos de Alcance Parcial, con socios comerciales como Chile, Taiwán, Perú, Estados Unidos, Canadá y otros.
Antes de esto, el trabajo implicó toda una estrategia de logística que abarcó la instalación de oficinas, direcciones y hasta viceministerios, cambios transcurridos en al menos cinco periodos gubernamentales.
Desde el año 1993, darle un empuje al ritmo económico del país fue el norte de estos profesionales.
Ellos formaron parte de la Unidad Técnica de Negociación del Gatt (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), una iniciativa del entonces gobierno de Guillermo Endara Galimany y cuyo único propósito fue consolidar un grupo de personas que negociaran la inclusión de Panamá en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Para lograrlo también fue necesario crear en 1996 el Consejo de Comercio Exterior de la Presidencia de la República.
De ahí y bajo las directrices del entonces negociador Carlos Ernesto González Ramírez, en 1997 Panamá se hace miembro de OMC.
Surge entonces en 1998 el Viceministerio de Comercio Exterior del Mici y lo que era el Consejo de Comercio Exterior pasa a ser la Dirección Nacional de Negociaciones Comerciales Internacionales (Dineci).
Ferrer recuerda que junto con González Ramírez tuvo la labor de buscar quiénes formarían el equipo de negociadores.
“La primera persona que entrevisté fue a Diana Salazar”, sostuvo Ferrer, a lo que agregó que esto sucedió en 1992-1993, cuando arrancó Gatt. También recuerda que tuvo que asumir otras responsabilidades.
Es así como asume el Viceministerio de Relaciones Exteriores, aunque advierte que su colaboración continuó cuando se formó Dineci, con un grupo de al menos 12 personas.
“Dentro de ese equipo continuó Diana y otros como Yabel Francis, Francisco Álvarez de Soto”, agregó Ferrer. El grupo siguió fortaleciéndose y aumentando. Ferrer asumió el cargo de ministro en 2004, lo que significó su última etapa como jefe del equipo negociador de Panamá.
Fueron al menos siete tratados los negociados bajo su cargo, pero su colaboración es catalogada como “extraordinaria” al lograr un equipo muy preparado, se estudiaban los temas a conciencia y se trabajaba mucho. “En mi caso, tuve un sentido de responsabilidad con el sector privado”, apuntó el exministro del Mici.
Entrega
En 1999, Diana Salazar se convirtió en la directora de Negociaciones Comerciales Internacionales; doce años más tarde fue promovida a ocupar el cargo de viceministra de Negociaciones Comerciales.
Y aunque como la propia Salazar, con una sonrisa, comentó “los salarios no han sido nada atractivos, la gente se equivoca, pero la adrenalina de negociar y representar a tu país puede darte otras satisfacciones”.
Según Salazar, negociar no es nada fácil, ya que hasta la personalidad cuenta, pues no es algo que se crea, sino que se complementa con estudios, con responsabilidad, pero la actitud personal impera, pese a todo.
“En una mesa de negociación debes tener siempre una sonrisa, en la mesa no hay nada personal, me puedes caer bien, pero no por eso te puedo dar la concesión que me pides”, indicó Salazar.
Y más allá de poner en juego en una mesa de negociación la economía del país, existe un punto que pocas veces se toma en cuenta: “los sacrificios que demanda la profesión”.
Para Salazar, la profesión exige salir del país constantemente y se exponen a circunstancias ajenas. Además, hay muchos sacrificios de índole familiar. “Tienes hijos y no los ves crecer, tienes esposo y quizás después no lo tengas”, comentó la negociadora.
De la misma forma, agregó Ferrer, los sacrificios personales son muchos y recuerda que “hubo una ocasión en que estuve unas 72 horas sin dormir, pues entre negociaciones y reuniones con los sectores a los que representas, el tiempo transcurrió”.
Y aunque viajar a destinos, incluso exóticos, es una aventura, para este grupo de profesionales implica horas de reunión que muchas veces se extienden por días.
Legados
Leroy Sheffer comentó que haber ejercido como jefe negociador y viceministro de la cartera fue una experiencia inolvidable llena de crecimiento personal y profesional.
“A nivel profesional no es posible imaginarse experiencia alguna más sujeta a responsabilidades. Se trata de balancear el presente de muchos panameños y el espacio para encontrar oportunidades que consoliden en el futuro la plataforma de desarrollo del país”, indicó.
Pero dentro de la marcha los sacrificios son grandes porque “el desgaste físico y mental es innegable. Mientras construyes la historia de tu país, dejas un pedazo de ti en el pasado que cuesta recuperarlo”, agregó.
Por su parte, Melissa Davis indicó que tras nueve años de estar en el grupo tuvo que asumir retos adjuntos. “Fue una experiencia enriquecedora, aprendimos sobre la marcha a manejar los procesos de negociaciones comerciales, inclusive frente a países que ya tenían mucha más experiencia”, sostuvo Davis, quien tras su retirada del equipo, en 2006, ocupó el cargo de representante alterna de Panamá ante la OMC en Ginebra, Suiza.
En definitiva “más que perfiles, se requieren aptitudes”, destacó Sheffer, pues a su criterio un buen negociador debe ser estudioso y altamente comprometido; al tiempo Ferrer indica que la negociación es una ciencia, pues no se puede improvisar.
Y sin duda alguna para Diana Salazar la parte educativa, trabajar en grupo y tener nervios de acero son puntos primordiales que deben imperar en un negociador.