Estamos viendo el final del capitalismo liberal en los Estados Unidos, por lo que de ahora en adelante vamos a ver un capitalismo de estado en el cual el riesgo o peligro moral de los grandes empresarios va a ser eliminado, ya que ha demostrado que en caso de que una gran empresa tome decisiones desastrosas, el estado no la va a dejar quebrar. Esto a la larga va a tener dos efectos: Las empresas van a tomar decisiones cada vez más arriesgadas, ya que saben que cuentan con la red de seguridad del gobierno federal.
Por otro lado, el valor de los bonos del tesoro va a ser cada vez menor, ya que los inversores extranjeros saben que el gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a endeudarse y a imprimir moneda de la nada para salvar a las empresas que cometieron malas decisiones financieras.
Las corrientes estatistas pro regulación se verán reforzadas, por lo que se percibe como una crisis de la regulación capitalista cuando la culpa realmente recae en el control de precios monetarios de la Federal Reserve.
Los bienes importados de Europa, China y Japón van a subir de precios.
Invertir en commodities, alimentos, metales preciosos, y con más cuidado en monedas extranjeras.
Revisar el nivel de exposición de los bancos locales a deudas vulnerables a la subida de los intereses como hipotecas, tarjetas de crédito, que van a perder valor rápido, debido al aumento del petróleo que va afectar su valor de reventa en caso de reposición.
Demandar que los bancos locales permitan la apertura de cuentas en monedas extranjeras o metales preciosos.
Viene un período de inflación y de elevadas tasas de intereses, lo cual puede llevar a una estanflación.
El gobierno mantiene una política de subsidios y ahora de controles de precios , lo cual hace que estos sean insostenibles en el tiempo. Cuando tenga que ser removido, el golpe será duro y difícil de adaptarse.