Sin embargo, el costo de este producto podría llegar hasta los 150 mil dólares, lo cual ha provocado que muchas empresas en Panamá prefieran no pagarlo y exponerse a los riesgos antes mencionados.
Según Carlos Alvarado, gerente de ventas de Computer Associates, los sistemas de las empresas han evolucionado. Hace 15 años éstos eran centralizados debido a que no existían las computadoras ni la Internet y los empleados usaban un sólo código de usuario y una contraseña.
Pero hoy día el sistema informático es más complejo debido a las innovaciones tecnológicas y una mayor competencia empresarial. "Ahora existe un servidor principal y varias estaciones de trabajo, por lo que se hizo indispensable el uso de varios códigos de acceso para que los usuarios pudieran trabajar según las necesidades", agregó.
De acuerdo con Alvarado, la complejidad del sistema requiere de un mayor control, administración y seguridad de los códigos otorgados. Más aún, cuando las políticas de seguridad informática en el país son débiles y no garantizan que las personas las ejecuten.
Otro aspecto que aumenta los riesgos es la Internet. Muchas veces los bancos y las compañías transnacionales de Estados Unidos, de Europa y Asia instalan una "extranet", un sistema único al servicio de una empresa a nivel regional, lo que permite que los usuarios de diferentes países se conecten a través de la red y canales privados de comunicación mediante un solo código de acceso.
Con este servicio no sólo se ve la información general de una compañía sino que se realizan transacciones comerciales, por lo que estos países optan por herramientas que minimicen los riesgos derivados de una mala administración de los códigos.
En Panamá, las empresas que tienen una extranet sólo la utilizan como un medio informativo, por lo que éstas no han considerado necesario tener un instrumento de este tipo.
Por otra parte, afirmó que el riesgo no está sólo en que los usuarios olviden su contraseña, sino en la falta de reglamentos pertinentes que administren estos permisos.
Una situación preocupante se da cuando un empleado asume un nuevo cargo y es trasladado a otro departamento. Se comete el gran error de no eliminar los permisos otorgados en el puesto anterior y por ende, la persona acumula códigos.
Este sistema trabajaría de acuerdo al cargo de cada empleado como base para distribuir los códigos.
Por ejemplo, para el gerente general la contraseña será de 15 carácteres, compuesto de cinco letras mayúsculas, seguido de cinco números y el resto letras en minúsculas. Luego, el sistema le hará una pregunta según el perfil obtenido con anterioridad e incluso tendría que identificarse con su huella digital.
Además, se controlaría cuántes veces se puede introducir un código y se eliminaría automáticamente los permisos cuando el usuario cambie de posición en la empresa.
Los distritos de Panamá, Colón, Chorrera y San Miguelito tienen los mayores índices de crecimiento y representa la actividad más sostenida en el sector de la construcción.
Según Rodríguez, mientras que el sector oeste ha tomado un mayor impulso con la construcción de las nuevas vías de acceso, el área este se ha visto con ciertas limitaciones debido a las inundaciones.
Esto ha provocado que los proyectos requieran de altos niveles de inversión e infraestructura sobre todo en materia de relleno.
Aunado a ello, los ciudadanos han perdido la confianza en estos proyectos debido a la falta de seguridad en las construcciones.
"Es necesario implementar nuevas normas o especificaciones de tipo técnico para la construcción en esa área", recalcó el director de la CAPAC
Actualmente la industria de la construcción cuenta con los incentivos adecuados para su crecimiento.
Sin embargo, se necesita revisar el funcionamiento de una ventanilla única para aprobar los trámites concernientes a anteproyectos, planos, servicios de construcción u ocupación.
"Se requiere que los procesos se realizen con mayor rapidez", agregó el empresario. Para Rodríguez, un Estado facilitador es indispensable para el sector.
Se deben establecer las reglas del juego para que cada entidad involucrada en su desarrollo cumpla con lo estipulado sin adicionar criterios propios.
Destacó que no se oponen a las regulaciones, sino que éstas deben ser claras y oportunas para que cada quien haga su trabajo y que el Estado las haga cumplir.