Un 20% del total de los residentes de la ciudad meridional china de Shenzhen cruzan con asiduidad a la vecina isla de Hong Kong para adquirir productos, en su mayoría de higiene personal, ante la desconfianza en la calidad de los productos de la China continental.
En total, estos ciudadanos se gastaron más de 3 mil millones de dólares en 2011, en productos de Hong Kong, según un estudio elaborado por la Asociación de Comerciantes de Shenzhen y divulgado esta semana por el periódico South China Morning Post.
La confianza en las marcas extranjeras, la seguridad que inspira Hong Kong como centro de consumo y sus bajos impuestos son los principales argumentos de los vecinos de Shenzhen para elegir esta urbe económica, a sólo 40 minutos en tren.
"Las compras en Shenzhen las limito a la comida, el resto, en especial los productos del cuidado del cuerpo, los adquiero en Hong Kong", explica a Efe Jeff Cheng, natural de Taiwan y residente en la ciudad fronteriza china desde hace más de cuatro años. "Quizá sea por una cuestión de superstición y costumbre creer que los productos chinos no inspiran calidad, pero por si acaso no tiento a la suerte", añade Cheng.
El gasto que estos consumidores realizaron en Hong Kong supuso el 6% del volumen de ventas de Shenzhen el pasado año, que facturó más de 55 mil millones de dólares, según la encuesta.
Del sondeo se desprende que este patrón de gasto en la ciudad vecina sigue creciendo por parte de los consumidores de la China continental a medida que éstos adquieren más poder adquisitivo y son más conocedores de la oferta que hay fuera de su territorio.