Como todos los años al llegar los carnavales, la ocupación hotelera en la capital y el área de Azuero se eleva a su tope máximo.
Éste es un fenómeno que siempre se hace sentir, ya que los panameños al acercarse la fecha, con prioridad reservan su hospedaje.
En la ciudad capital, todavía se pueden encontrar pocos hoteles con habitaciones disponibles, y con elevados costos.
Sin embargo, a principio de la semana pasada, los hoteles ubicados en el corazón de Las Tablas reflejaban un lleno parcial, pero a la fecha todos mantienen una ocupación completa.
Hay más demanda que disponibilidad de habitaciones en el interior. Esta oportunidad es bien aprovechada por los hoteleros, quienes subieron sus tarifas durante los días de carnaval.
En las provincias centrales, donde se da más afluencia de visitantes, las tarifas pueden llegar hasta 550 dólares por paquetes establecidos para cinco noches y cuatro días. Esto significa que los hoteles aumentan sus tarifas en más de un 100%.
De igual manera, en Chitré los hoteles están ocupados en un 100% desde el principio de semana, mientras que el aumento de costos puede ser de un 50%.
Las casas para hospedajes también se agotaron, porque las reservan desde un mes de anticipación. En la mayoría de los casos, estas propiedades se alquilan a grupos que pagan 400 ó 500 dólares, por los cuatro días de carnaval.
Según César Tribaldos, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL), la mayoría de las reservaciones que se hacen en la capital, no están relacionadas con el carnaval; pues este jolgorio ayuda mucho más al interior de la República.
Esta es una fecha en la que los hoteleros lograr captar en una semana, ingresos que normalmente obtendrían en un mes.
Por ello, los carnavales se convierten en una fecha muy esperada por este sector, que el año anterior tuvo una ocupación global de apenas un 40%.
En tanto, hay quienes prefieren la tranquilidad y se hospedan en hostales y cabañas, para pasar los cuatro días de carnavales en familia.
El Decameron y Barceló son hoteles que presenta programas de actividades permanentes. Lo que se convierte en una provechosa oferta, para clientes que no participan del desenfreno que se desata en carnaval.