El paro ha sido convocado por siete asociaciones que representan a más de la mitad del sector del transporte por carretera, del que forman parte 150.000 empresas, con un total de 600.000 empleados y una media de 1,8 camiones TIR por compañía.
El 80 por ciento del total de empresas está en manos de los "padroncitos", sociedades formadas por una sola persona que es a la vez el dueño de la empresa y el conductor del camión.
Los transportistas protestan por la subida del precio del gasóleo y exigen pagar menos impuestos y que les sean reducidas las cuotas que abonan al organismo público que asegura a estas empresas, así como otras mejoras del sector.
La huelga fue convocada hace dos días tras la reunión que mantuvieron en Roma el ministro italiano de Transporte, Pierluigi Bersani, y la Coordinadora de Uniones de Transportistas (CUNA),
"Ignorados desde hace siete meses, no nos fiamos de promesas de última hora", señala un comunicado de la CUNA, en el que se acusa al Gobierno de "insuficiencia".
El ministro de Transporte dijo hoy a la prensa que la protesta es muy grave, que el comportamiento de los camioneros es desleal y que el paro tendrá consecuencias más desastrosas para las empresas que para los ciudadanos.
La Comisión de Garantía que se ocupa en Italia de regular las huelgas advirtió a los camioneros de que deberán garantizar la distribución de carburante a las estaciones de servicio y de otros suministros obligatorios por ley, como son el reparto de prensa, el de agua potable o la retirada de basuras.
También incluyó entre esos servicios la distribución de medicinas a los hospitales y recordó la ilegalidad de las acciones de blo¬queo de carreteras o puestos fronterizos.
Por su parte, las asociaciones de consumidores han manifestado su rechazo por una movilización que consideran de una dura¬ción "excesiva" y que producirá "daños gravísimos" a los ciudadanos.