Cerca de 4.300 trabajadores de dos factorías de General Motors (GM) en Canadá se vieron forzados ayer a suspender sus labores a consecuencia de la falta de componentes para automóviles, como fruto de la huelga que empezó ayer en las factorías estadounidenses de la compañía.
Las factorías afectadas son la planta de montaje de vehículos número 1 de Oshawa, a unos 50 kilómetros al este de Toronto, y la planta de transmisiones en Windsor.
El presidente del sindicato Canadian Auto Workers (CAW), Buzz Hargrove, advirtió que si la huelga en EE.UU. continua, la planta número 2 de Oshawa, dedicada al montaje de camionetas, tendrá que dejar de producir el jueves lo que dejaría en paro a otros 3.000 trabajadores.