La huelga general convocada por la Federación de Trabajadores de Israel (Histadrut) quedó aplazada tras un acuerdo in extremis con el Ministerio de Finanzas.
La central sindical israelí pretendía paralizar todos los servicios públicos como medida de presión para obtener del Gobierno una subida salarial por la carestía de la vida, pero finalmente las partes acordaron que se destinen partidas de más de 1,900 millones de dólares en los próximos cinco años para equiparar los salarios de los funcionarios.
El Ministerio de Finanzas y la Histadrut han acordado continuar la negociación en otras cuestiones y presentar los progresos ante la Corte del Trabajo.
El titular de Finanzas israelí, Moshé Kahlón, calificó el acuerdo de histórico y dijo que "tras años de pactos que han ampliado la brecha entre aquellos con salarios elevados y con salarios bajos en el sector público, estamos anunciando verdaderas noticias".
Avi Nisenkorn coincidió en que "hemos hecho historia social y sin precedentes juntos, hemos mostrado que a través del diálogo es posible adoptar medidas positivas".