El principal sindicato industrial del país se aprestaba a iniciar el domingo una huelga salarial que podría demorar la recuperación de la primera economía europea.
El sindicato IG Metall, de 2.7 millones de afiliados, que también representa a trabajadores de la industria electrónica y metalúrgica pesada, piensa realizar paros de un día en las principales fábricas de la provincia de Baden-Wuerttemberg, el corazón de la industria alemana.
El sindicato dijo a los 2.000 trabajadores de la planta de DaimlerChrysler en Sindelfingen que no concurran al trabajo en el turno de las 10.30 de la noche (2030 GMT) del domingo. En la planta se fabrican los Mercedes Benz clases C y E, que están entre los modelos más rentables de la empresa.
El paro debe extenderse el lunes a la fábrica de tractores John Deere en Mannheim, a las plantas de Porsche y Audi y a otras dos plantas de DaimlerChrysler.
Un acuerdo salarial en Baden-Wuerttemberg sienta el patrón para toda Alemania. La mayoría de los contratos son negociados por los sindicatos y las asociaciones patronales regionales por rama de la industria, no por empresa individual.
Las negociaciones fracasaron el 19 de abril cuando el sindicato rechazó una oferta de aumento del 3.3% en 15 meses. Los empleadores dicen que no pueden pagar más y algunos economistas pronostican que un aumento mayor provocará inflación y desempleo.
El sindicato pide un contrato a un año con un aumento de 6.5% para compensar la inflación y el aumento de la productividad, pero los analistas pronostican que aceptará algo menos.
El dirigente de IG Metall, Klaus Zwickel, dijo que se prevén huelgas breves y repetidas con escaso aviso, lo cual costará a las empresas millones de dólares en lucro cesante.
Cuanto más doloroso el golpe, más rápidamente cederán los patrones’’, dijo Zwickel en entrevista con el matutino Bild am Sonntag del domingo.