Los ferrocarriles de Portugal amanecieron ayer paralizados por una nueva huelga de 24 horas de los maquinistas, que realizan paros intermitentes desde junio, en la que según portavoces de la empresa no se han respetado los servicios mínimos.
Fuentes oficiales informaron que solo dos trenes nacionales, de los 131 que previstos, y uno internacional, de los dos que unen Portugal con España, habían circulado ayer. Los efectos de la huelga se sintieron en la noche del viernes y afectarán todavía al servicio ferroviario de hoy.
La huelga se encuadra en la decisión de los maquinistas de no trabajar en festivos ni hacer horas extras por la reducción del pago de esos conceptos, en un cincuenta por ciento, incluida en la reforma de la legislación laboral que entró este año en vigor.
El Sindicato Nacional de Maquinistas (SMAQ) inició estas protestas en junio pasado y tiene previsto mantenerlas al menos hasta el próximo mes de enero. Los paros de maquinistas reducen los servicios ferroviarios que dependen del trabajo en horas extraordinarias y prácticamente obligan a su suspensión cada festivo, como es el caso de ayer 1 de diciembre, cuando Portugal conmemora la restauración de su independencia. La reforma laboral es una medida adoptada ante la crisis.