La eléctrica española Iberdrola vendió el pasado año activos por valor de 850 millones de euros (1,100 millones de dólares) dentro de un plan diseñado para deshacerse, entre 2012 y 2014, de instalaciones y participaciones no estratégicas valoradas en 2,000 millones de euros ($2,613.5 millones).
Fuentes de la eléctrica indicaron que estos datos demuestran que el grupo “avanza de forma satisfactoria en el cumplimiento de sus objetivos” de desinversión, con los que pretende garantizar su fortaleza financiera en los próximos años.
Entre las operaciones destaca la venta de 32 parques eólicos terrestres en Francia, con los que Iberdrola obtuvo 350 millones de euros ($457.3 millones), a los que podrían sumarse otros 50 millones ($65.3 millones) en función del cumplimiento de determinados requisitos.
La eléctrica utilizó el mismo sistema -venta de los parques eólicos terrestres y mantenimiento de los marinos- en Alemania, donde traspasó todos los activos “onshore” por algo más de 63 millones de euros ($82.3 millones).