En el caso de Panamá la situación no es diferente según las estadísticas del SIDA en el país se ha dado un incremento acelerado de la enfermedad con más 5 mil 638 casos reportados. De éstos, más de 4 mil 159 son hombres y más de mil 324 son mujeres.
Gabriel Garrido, director de Instituto de Estudios Sociales de la Central General de Trabajadores de Panamá (CGTP) mostró su preocupación por el aumento en el porcentaje de esta epidemia en el país. Lo grave del problema es que existen en Panamá entre 30 mil a 50 mil personas infectadas por el VIH que desconocen su estado.
Explicó que la situación es más crítica en el país cuando la edad promedio de contagio de la enfermedad se da entre los 15 y 39 años, años de mayor productividad del panameño. "Esta es una población joven. Nos preocupa que Panamá esté descuidando está epidemia, sobre todo, cuando podría tener una población productiva a corto plazo totalmente enferma del SIDA" sostuvo Garrido.
Una vez detectada la enfermedad las consecuencias son variadas para el desarrollo de los procesos productivos de una empresa. Entre ellas se puede mencionar primero, la reducción de empleados en la empresa pues su calidad de vida des mejora y muere. Segundo, la atención del empleado portador trae consecuencias al sector productivo porque éstos tienen que ausentarse periódicamente de su centro de trabajo para el debido tratamiento.
Tercero, esto incide además en la parte laboral, porque si el infectado estaba ejerciendo un tipo de trabajo que requería un desgaste físico, ya no podrá ejercerlo por recomendaciones médicas, lo que recargará las labores en otros. Cuarto, esto implicará costos para la empresa dado que tendrá que pagarle el mismo salario como si ejerciera su labor y pagar a otro un porcentaje adicional para que lo cubra.
Para el Estado un enfermo de SIDA, solamente en tratamientos y medicamentos representa entre 4 mil a 5 mil dólares anuales. Hoy más de mil 400 personas reciben el tratamiento a nivel nacional con un presupuesto de 4.2 millones por parte de la CSS y 3 millones por el MINSA.
Hay esfuerzos que se han realizado entre el sector empresarial y obrero para tomar conciencia sobre la epidemia. A partir del 2001 el sector empresarial ha iniciado una serie de programas para disminuir la ignorancia sobre el tema, capacitando a sus empleados.
Sin embargo, otros han incurrido en errores como no reconocer en la convención colectiva el segmento referente a Derechos Humanos de la ley N0. 3 del 2000 que reconoce un trato justo y no el despido para las personas infectadas por el virus. Entre ellas las del sector comercio, industria de alimentos, de acuerdo con la CGTP.
Entre las violaciones más frecuentes de esta ley sobre las infecciones de transmisión sexual el virus de Inmunodeficiencia Humana y el SIDA están no informar al empleado que se le está aplicando la prueba del VIH y la violación de la confidencialidad del diagnóstico, pues si el resultado es positivo este no es comunicado por el doctor, sino por el empleador.
El art. 28 de esta ley establece que el trabajador(a) no está obligado a informar a su patrón ni a sus compañeros de trabajo acerca de su estado de infección con el virus de inmunodeficiencia humana, cuando sea necesario comunicarlo el trabajador podrá informarlo a su patrono, quién deberá guardar confidencialidad del caso, y procurar, si fuera necesario, cambiar las condiciones de trabajo para el mejor desempeño de sus funciones, según el criterio médico.
Por su parte, Genaro Marino, del Consejo Empresarial para la Prevención del SIDA, capítulo del CoNEP reconoció que algunas empresas exigen la prueba al empleado para poder aplicar a un trabajo. Advirtió que la gran mayoría que incurre en este error lo hace por desconocimiento de la Ley N0.3 del 2000 y más aún porque a ésta no se le ha dado mucha divulgación. Adicional manifestó que hay un rechazo a hablar sobre la enfermedad y sus efectos sobre el sector empresarial y laboral, pues hay muchos tabúes sobre el contagio. "Estamos tratando de crear conciencia entre empleadores y trabajadores de que existe una enfermedad" destacó.
Agregó que en Panamá existen una serie de normas que indican la reglamentación en torno a este tema y se destaca por ser pionero en involucrar a la empresa privada y el sector laboral en cuanto al SIDA. Desafortunadamente, el estigma social al VIH/SIDA ha provocado un peligroso silencio que está cobrando grandes pérdidas a las economías del mundo.
Tanto es así, que el Banco Mundial ha alertado sobre la gravedad del impacto de esta enfermedad en un informe sobre "Costos económicos a largo plazo del SIDA" se advierte que el virus VIH y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida "causan un daño a las economías nacionales mucho mayor a largo plazo que lo antes calculado".
Según el BM, en América, Haití presenta la tasa más alta de contagio entre los mayores de 15 años, con el 6.1%, seguido por Bahamas con 3.5%; Guyana con 2.7%; República Dominicana y Trinidad Tobago, con 2.5%; Honduras con 1.6%; Panamá con 1.5%; Barbados, Jamaica y Perú con 1.2%; y Guatemala con 1%.
"En los países que sufren una epidemia de VIH/SIDA en la misma escala que Sudáfrica, si no se hace algo rápidamente podría ocurrir un colapso económico en varias generaciones", añadió Devarjan, economista principal de la Red de Desarrollo Humano del BM. Entonces, Panamá deberá fortalecer su política contra el SIDA de no hacerlo este virus destruirá el capital humano del país, sus destrezas laborales, su experiencia y conocimiento para impulsar el desarrollo económico del país.
Según la OIT la epidemia afecta el mundo del trabajo en diversos aspectos:
Discriminación frecuente en el derecho al trabajo.
La enfermedad reduce la oferta laboral y el número de trabajadores.
La habilidad y experiencia disminuye.
La productividad decae en las empresas y los costos laborales se elevan.
Las inversiones son impactadas, los impuestos se cortan y con ello, los países enfrentan más presión en los servicios públicos.
La doble carga se torna más pesada a medida que los afectados por el virus tienen que ganarse la vida y proveer el cuidado a su familia.