Panamá, Guatemala y El Salvador son los primeros países de la región centroamericana que recibirán asesoramiento en la actividad que realizan las pequeñas y medianas empresas (pymes), por parte de la organización uruguaya EMPETEC, que establecerá una serie de programas para hacer más eficiente a este sector.
EMPETEC, cuyas siglas hacen alusión a las palabras, "empresas y tecnología" ha escogido a Panamá por el potencial turístico que se puede desarrollar y el espacio coyuntural (con la partida de los norteamericanos) que tienen los nacionales para hacer negocios en las áreas revertidas.
La coordinadora de este proyecto, Angélica Bayo, indicó que se busca crear una actitud proactiva, ya que en Panamá, como en el resto de los países de América Latina, los pequeños empresarios esperan soluciones gubernamentales.
" En términos generales se tiene poca cultura empresarial, pues todas las personas piensan buscar un empleo en el Gobierno o en una transnacional, en vez de montar su propio negocio", dijo Bayo.
Manifestó que tradicionalmente a los empresarios de la región se les asesora con clases de mercadeo o finanzas, pero esto no ha cambiado el desempeño de sus empresas.
Por ello, se desean ejecutar proyectos que estimulen un comportamiento con mayor iniciativa y eficiencia basado en un cambio de actitud.
Bayo manifestó que EMPETEC se caracteriza por trabajar con empresas de base tecnológica, sin embargo, para Latinoamérica se ha considerado al sector de turismo, agropecuario, textil y otros.
La capacitación está subdividida en varias etapas, por lo que en sus últimas fases, EMPECTEC genera capacitación técnica, es decir, que brinda asesoría a panameños que posteriormente tendrán la disponibilidad de participar como agentes multiplicadores.
Posteriormente se trabajará en la ampliación de mercados para la exportación de acuerdo con las necesidades y productos que brinde cada país.
La primera actividad se desarrollará a finales de este mes, como parte del subsidio que la organización recibe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que es de casi un millón de dólares y cuyo monto no es retornable.
Bayo sostuvo que cuando se hizo el viaje de reconocimiento por los países de la región se detectó, en el caso de Panamá, que con el traspaso del Canal se abría un sinnúmero de oportunidades que debían ser aprovechadas por los panameños, antes de que otros inversionistas descubran el potencial de las actividades económicas por desarrollar.