Panamá sigue creciendo y muchos sectores han decidido luchar, algunos con muy pocas armas, para aprovechar el impacto favorable que proyecta la economía en el mundo y la aceptación de sus productos en los mercados.
La agroindustria panameña es una de las actividades que se encuentra emergiendo poco a poco, ya que en el país se produce una variedad frutas, verduras, tubérculos entre otros, que permiten a través de la tecnología lograr un producto casero, artesanal, semiindustrial e industrial que es vendido en el mercado nacional o internacional.
Pero, ¿qué ha detenido un crecimiento real de la agroindustria en el país? Pues la falta de financiamiento, la mayoría de las veces la producción de conservas y procesados son costosos y necesitan equipos con tecnología para garantizar calidad de exportación.
Los actores del sector claman por una entidad de fomento que les permita acceso al crédito; la solicitud no es ambiciosa, actividades como estas que aportan a la economía necesitan apoyo e impulso, ya que son polos de inversión y generadores natos de empleo.
El Gobierno debe valorar la solicitud y empezar a ver ejemplos de países donde la agroindustria es el motor esencial.