El grupo Alfa inauguró en México, con una inversión de unos 200 millones de dólares, la planta petroquímica más grande de América y la segunda en tamaño del mundo, en palabras del presidente del país, Felipe Calderón.
La planta está asentada en el municipio de Altamira, en el estado de Tamaulipas, en el Golfo de México y fronterizo con Estados Unidos, y su apertura representa un nuevo impulso al sector petroquímico mexicano, tras varios años de relativo estancamiento en el sector.
"Por el monto invertido, este es el proyecto petroquímico privado más importante de México en los últimos años y debo decirles, además, que esta planta será la más grande de América y la segunda más grande en todo el mundo", dijo Calderón en el acto de inauguración.
En su mensaje radial, Bush insistió en que su Gobierno reducirá el déficit federal "mediante una estricta disciplina fiscal" y reiteró que su plan llevará a un equilibrio en las cuentas públicas para 2012.