La incertidumbre sobre la evolución de los volátiles precios del crudo centrará la reunión de la OPEP el próximo miércoles en Viena, en la que se espera se decida un recorte de la oferta pese a las presiones en contra de los grandes consumidores.
El sólo anuncio estos días de varios responsables de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de su firme disposición a reducir la producción a partir de febrero ya ha causado un alza de los precios.
En el mercado de Nueva York, la cotización de los contratos para febrero del Petróleo Intermedio de Texas, que es el de referencia en EU, subió el viernes pasado un 2,2 por ciento y cerró a 30,05 dólares por barril (de 159 litros), alcanzando el nivel máximo en más de un mes; mientras que en Londres el barril de Brent se encareció hasta los 25,78 dólares.
Este alza de las últimas semanas, atribuida por los expertos a las especulaciones sobre una reducción de la oferta, se produce después de que en diciembre los precios cayeran un tercio en todos los mercados, pese a que ese mes es siempre uno de los de mayor demanda debido al aumento del consumo de destilados para la calefacción por el invierno en el hemisferio norte.
Este inusual comportamiento del mercado ha hecho sonar la alarma entre los productores de crudo, pues consideran que el aumento de los precios registrado estos últimos días revela el grado de alteración que produce la especulación y no el balance que existe en el mercado entre la oferta y la demanda.
Por el contrario, la caída del mes pasado les confirma el temor a un desplome de los precios, manifestado en su última reunión del 12 de noviembre del 2000, que cerraron sin modificar su oferta a pesar de que los precios superaban los 30 dólares el barril, porque según sus cálculos la oferta superaba entonces a la demanda en 1,5 millones de barriles diarios, tras los cuatro aumentos que pactaron el año pasado.
En declaraciones a