La agroexportación panameña enfrenta un problema de rentabilidad, sobre todo, en los últimos dos años, ya que las compañías navieras han aumentado el precio de los fletes.
Este incremento porcentual alcanza los 30 puntos, sobre todo, en los embarques destinados a los mercados estadounidenses y europeos. Sumado a esta situación, debe tenerse en cuenta la exclusión de Panamá de la lista de preferencias arancelarias, lo que representa un elemento negativo adicional.
El panorama se ha ensombrecido y ahora los productores aguardan la reglamentación de los llamados eurobonos, con los cuales se pretende compensar la deficiencia burocrática de la embajada panameña en Bélgica. Pero, volviendo al cobro de los fletes, con los nuevos aumentos, el envío de un contenedor con melones a EE.UU. puede obligar un desembolso de 3 mil 600 dólares, en tanto que a España, otro de los destinos importantes para los cultivos locales, podría costar 6 mil.
De acuerdo a la Gremial de Agroexportadores No Tradicionales de Panamá (GANTRAP), el costo del flete supera el del mismo producto, por lo que la actividad se ve en un serio riesgo. Además de los costos de producción, deben ser tomados en cuenta las alzas de los precios del combustible, que a su vez, inciden en el transporte local que lleva la mercadería hasta los puertos. Todos estos elementos se conjugan para reducir la capacidad de competir de los agroexportadores, según ha manifestado un directivo de la GANTRAP.
Sin pretender ofrecer una imagen pesimista, los productores han manifestado su disconformidad con la participación del Estado en investigaciones, financiamiento y seguros, la que consideran muy limitada. Tampoco existe un plan de incentivos para el uso de sistemas portuarios, opina la gremial.