El Índice de Precios de Consumo (IPC) de EE.UU. registró en febrero el mayor aumento en siete meses al subir un 0,4%, empujado por una fuerte alza en los sectores de energía y ropa, informó ayer el Departamento de Trabajo.
El incremento en el IPC en febrero es mayor a lo previsto por los analistas, que auguraban un aumento del 0,3% en enero, la inflación subió un 0,3%.
La inflación subyacente, que excluye del índice general los precios de la energía y los alimentos frescos, se situó en el 0,2% por segundo mes consecutivo, porcentaje que coincide con los cálculos de los expertos.
Por su parte, la tasa interanual del IPC fue del 0,2% en febrero, menos de lo previsto por los analistas.
Este porcentaje supone una subida comparado con enero, cuando la inflación interanual se quedó en el cero por ciento y en el nivel más bajo de los últimos 53 años. Por contra, la tasa interanual de la subyacente fue del 1,8% en el último año, una décima por encima del 1,7% de enero. El alza del 0,4% en el IPC en febrero es el mayor aumento registrado desde el del 0,7%.