El índice de precios al consumo (IPC) subió en febrero un 0.5% en EE.UU., lo que supone el mayor incremento desde junio de 2009, empujado por el fuerte aumento en los precios de la energía y los alimentos, informó ayer el Gobierno.
La inflación estadounidense se situó así una décima por encima de lo previsto por los analistas, según reflejan las estadísticas del Departamento de Trabajo.
La inflación subyacente, que excluye la variación de los precios de los alimentos frescos y la energía, aumentó un 0.2% por segundo mes consecutivo y en línea a lo esperado por los expertos.
La tasa interanual de inflación se elevó cinco décimas, hasta el 2.1%, mientras para los últimos doce meses hasta febrero la inflación subyacente fue del 1.1%.