Cuando me refiero a competitividad, me refiero a las estrategias propias para reducir costos, mejorar la calidad de los productos, establecer sus mercadeo y estructurar redes. Es por esto que el apoyo de los gobiernos a las empresas ha demostrado ser en diversos países un importante componente para alcanzar la competitividad, como es el caso de Chile, Costa Rica e Irlanda, entre otros.
Este es un proceso de aprendizaje que involucra el desarrollo de conocimientos técnicos y de formación, prácticas de gestión y enlace con otras firmas e instituciones. Panamá tiene que orientarse a la exportación de productos de mayor contenido tecnológico, sin descuidar en ningún momento el mercado interno.
Esto permitirá el desarrollo de las empresas manufactureras. La realidad que se viene enfrentando hoy es que hay un rápido cambio tecnológico y una reducción de las distancias económicas y nuevas formas de realización industrial. Todo esto viene alterando el entorno de las empresas manufactureras nacionales. Otra realidad es que la manufactura en si misma se ha vuelto más intensiva en información.
Es necesario una política que se fundamente en la transformación productiva, la integración del mercado mundial y la corrección de las fallas del mercado que obstruyen la inversión y el crecimiento del sector y que se oriente a la consecución de incrementos sostenidos en la productividad de las empresas.