Responsables de Industria de los países de la Unión Europea (UE) se reunieron ayer en Bruselas con el presidente del gigante automovilístico estadounidense General Motors (GM) en Europa, Nick Reilly, y con varios miembros de la Comisión Europea (CE), para tratar el futuro de esbozar una estrategia común que evite una carrera de ayudas estatales.
"No participaremos en una carrera de subsidios", advirtió Jochen Homann, secretario de Estado de Economía de Alemania, poco antes de entrar en la reunión celebrada en la Comisión Europea.
El presidente de la región belga de Flandes, Kris Peeters, coincidió con el alemán en destacar la necesidad de que los países de la UE se pongan de acuerdo en una estrategia común ante el gigante estadounidense, que en diciembre próximo, hará público su plan de saneamiento para las diez plantas europeas.
"Es muy importante que trabajemos juntos para ayudar a GM, pero que no nos cortemos la garganta entre los países miembros de la UE", lanzó el dirigente de Flandes.
Por eso -destacó Peeters- sería necesario "un acuerdo para que haya coordinación entre los países europeos para ver cómo podemos manejar este asunto tan importante".