Analistas financieros mexicanos advirtieron del riesgo de inestabilidad en los mercados en vísperas del cambio de Gobierno que se producirá el próximo 1 de diciembre.
Los pronósticos de los expertos contradicen los reiterados mensajes del Ejecutivo saliente, presidido por Ernesto Zedillo, sobre la estabilidad de la economía mexicana y la imposibilidad de una crisis "recurrente".
El fenómeno de las "crisis recurrentes", habitual en los cambios de Gobierno en México, provocó hace seis años, cuando Carlos Salinas abandonó el poder, el mayor descalabro financiero de la historia reciente del país.
El titular de Gobernación (Interior), Diódoro Carrasco, aseguró esta semana que, por primera vez en 24 años, el próximo presidente de México, el conservador Vicente Fox, no heredará una crisis financiera.
Por el contrario, dijo, las condiciones son de estabilidad y garantizan la "gobernabilidad y la paz social".
Sin embargo, el último informe del grupo Prudential Apolo apunta que durante este mes habrá "nerviosismo en los mercados mexicanos", que estarán atentos al nuevo gabinete presidencial y los detalles de la transición tras 71 años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
"Es posible que se presione ligeramente el tipo de cambio y que suceda lo mismo con las tasas de interés", apunta el documento, aunque Prudential mantiene que no habrá una crisis tan grave como en anteriores cambios.
El riesgo más importante, según los especialistas de este grupo, es la posibilidad de un sobrecalentamiento de la economía, ya que, de acuerdo con estimaciones preliminares, el consumo crece en torno a un 11 por ciento, apoyado por un fuerte mercado laboral, aumento reales en los salarios y fortaleza del peso.
En la misma línea se pronunció el grupo financiero IXE, que en su informe sobre las perspectivas para noviembre advirtió de que el cambio de Gobierno puede generar volatilidad y nerviosismo en los mercados bursátiles.
Según IXE, la transición política y la discusión del presupuesto para el próximo año pueden desatar un clima de "incertidumbre" entre los sectores financieros en las próximas semanas.
"Es factible que los mercados financieros enfrenten un periodo caracterizado por la volatilidad y el nerviosismo, que puede inducir presiones de alza en las tasas de interés y en el tipo de cambio", advirtió IXE en su publicación "Rumbo económico y financiero".
Esta "volatilidad", sin embargo, no afectará a las metas económicas previstas para este año, de acuerdo con los pronósticos de los especialistas del grupo.
Entretanto, el presidente electo de México ha admitido que tendrá que posponer algunos de sus proyectos dado que los recursos públicos para el próximo año serán limitados.
Fox pretende que el Congreso apruebe una reforma fiscal basada en la progresividad, que permita ampliar el número de contribuyentes, facilitar el reparto de la riqueza y endurecer las sanciones a quienes violen la ley.
El presidente electo, que había conseguido un compromiso de los sindicatos para mantener un periodo de paz social durante el cambio de Gobierno, ha pedido al Gabinete saliente que resuelva el último conflicto laboral grave, la rebelión de los funcionarios.
Los empleados públicos han paralizado durante días las principales ciudades del país en demanda de su bono "sexenal", una gratificación por el cambio de Administración que puede suponer un gasto de 500 millones de dólares y cuya suspensión fue aprobada por ley en diciembre del pasado año por todos los grupos parlamentarios.
El secretario de Hacienda, José Angel Gurría, y los asesores económicos de Vicente Fox negocian el Presupuesto del Estado para el 2001, que debe se aprobado antes del 15 de diciembre.
El Gobierno pretende acabar el año con una inflación inferior al 10 por ciento y un crecimiento del
5 por ciento.