Los consumidores de EE.UU. pagaron en julio menos por la gasolina, sufrieron menos aumentos en los precios de los alimentos e hicieron frente a una inflación de solo el 0, 1%, la menor en ocho meses, informó ayer el gobierno.
Si se excluyen los precios de alimentos y energía, que son los más volátiles, el incremento fue del 0, 2% por segundo mes consecutivo. En un año, el IPC ha subido un 2, 4%, mientras la inflación subyacente ha sido del 2, 2%.
Ayer el gobierno anunció que el índice de precios de productor (IPP) subió un 0, 6% en julio, después de una disminución del 0, 2% en el mes anterior. Si se excluyen los precios de alimentos y energía, la inflación a nivel de productores fue del 0, 1%.
En un año los precios de productor han subido un 4%, y la inflación subyacente del IPP ha sido del 2, 3%, la mayor en casi dos años.
Ambos indicadores muestran una inflación moderada, pero que sigue por encima de los niveles que la Reserva Federal (Fed) considera aceptables para la economía de Estados Unidos.
La depresión del sector inmobiliario, que dura ya 18 meses, y los aumentos en los precios de los combustibles han debilitado el gasto de los consumidores, lo cual ha forzado a los comerciantes a bajar sus precios para mantener las ventas.
Si el ritmo de inflación bajara un poco, la Reserva Federal podría aflojar su política monetaria -con una reducción de las tasas de interés- para contrarrestar una caída en los valores bursátiles y las restricciones del crédito.