El aumento en el Indice de Precios al Consumo (IPC) en Estados Unidos se moderó en febrero al situarse en un 0.3%, según datos del Departamento de Trabajo divulgados ayer.
El ascenso coincide con lo que esperaban los analistas y con lo apuntado el martes por la Reserva Federal, que calcula que la inflación se mantendrá baja aún durante un tiempo.
Por lo tanto, de momento no es necesario elevar los tipos de interés. El pasado enero la subida del IPC había sido del 0.5 %. La inflación subyacente, que excluye la alimentación y la energía considerados productos muy volátiles subió un 0.2 %, la misma cantidad que en enero, informó el departamento de Trabajo.
El índice interanual quedó en el 1.2 %, ligeramente por encima del 1.1% en que se encontraba los tres últimos meses, el nivel más bajo de los últimos 38 años.
Según los datos dados a conocer ayer, los costes de la energía subieron en febrero un 1.7%, tras haberse incrementado en un 4.7 % en enero.
Entre los factores para esta continuada subida se encuentra el alza del precio del barril de petróleo, que se sitúa por encima de los 30 dólares y se encuentra en sus niveles más altos desde el comienzo de la guerra de Irak, hace un año.
Por su parte, los precios del sector alimentario crecieron un 0.2%, tras haber permanecido invariables en enero, y los del sector del vestido cayeron un 0.1 %, tras un descenso de l0.3% el mes anterior.
La baja inflación había hecho surgir el año pasado los temores de deflación, aunque la Reserva Federal indicó en su reunión celebrada el martes, que ese riesgo "es ahora casi igual al de una subida en la inflación".
Por ello, indicó el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, puede permitirse "seguir siendo paciente" a la hora de mantener su política monetaria.