La informalidad ha venido aumentando sistemáticamente en Panamá en los últimos cuatro años. En 2014 se situó en 39.1%, aumentando 0.5% más que el año anterior cuando marcó 38.6%.
Este incremento en el sector informal se debe a la rigidez de los patrones de inserción laboral en el sector formal, particularmente en materia educativa, según René Quevedo, consultor en inserción laboral.

En este contexto, el trabajo informal aumenta en las épocas cuando existe disponibilidad de efectivo en las calles y oportunidad de generar ingresos, como Navidad y Carnavales, destacó.
Enfatizó que, “a pesar del boom económico e importantes inversiones en nuestro país, el 44% de la expansión del empleo durante 2013-2014 fue informal, y esto se sustenta con la cantidad de vendedores ambulantes que encontramos a diario en semáforos, restaurantes, centros comerciales y demás”.
La ruta del Carnaval de este año no es la excepción, más de 200 personas, entre locales y extranjeros, formaban fila para obtener su permiso para vender en estos días de Carnaval.
Sin embargo, solo 160 panameños recibieron permisos para vender alimentos y bebidas durante estos cuatro días de celebración.
Estos permisos de venta generaron al Estado más de $34 mil en relación a puestos fijos, los cuales fueron 100 y también un costo de $290, y de los ambulantes 60 con un valor de $85.
Las personas interesadas en vender debían invertir $290 para los permisos de diferentes entidades, lo que se desglosaría en $250 para la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), $10 para la Autoridad de Aseo (Aaud), $10 a los bomberos, $10 al Municipio de Panamá y $10 al Ministerio de Salud (Minsa).
Adicional a esto, contrataron los servicios eléctricos de la empresa Gas Natural Fenosa, ya que no se permite alimentos sin refrigerar por medidas de seguridad alimentaria.
Por otro lado, solo había cupo para 60 vendedores ambulantes, pagaron $85 por su permiso, quienes durante estos cuatro días se desplazan a lo largo de la Cinta Costera, vendiendo carnes en palito, chorizos, sodas, jugos, agua, entre otros productos.
Estos vendedores ambulantes aún recibiendo un permiso para laborar forman parte del sistema informal. La mayoría, que lleva años trabajando para los días de Carnaval, asegura que es un ingreso extra que le ayuda en gran manera y más que se acerca el tiempo de escuela.
Como es el caso de Jackelin Midero, quien tiene más de 20 años vendiendo comidas y bebidas en la ruta del Carnaval, nos cuenta que el año pasado recuperó el dinero que invirtió, no fue tan rentable, porque dieron 400 permisos y no le fue bien a nadie, es por eso que aparentemente redujeron los permisos este año.
Destacó que, este año su inversión será de $500, espera vender todos los productos y recuperar el doble de lo invertido.
Sin embargo, Miritza Stephens, quien tiene 8 años vendiendo en puesto fijo, asegura que el año pasado me fue muy bien, invertí mil dólares y recogí más de 2 mil dólares. Este año espero duplicar mi ganancia, acotó.
Expertos aseguran que es necesario analizar el sistema laboral del país
Ricardo Sotelo, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, al referirse al tema de la informalidad considera que “tarde o temprano vamos a tener que enfrentarnos a hacer un análisis del sistema laboral”. “Tenemos un 39% de informalidad, eso nada más es un punto; la gente tiene que aprender a pagar impuestos”.
Expertos aseguran que Panamá enfrenta un grave problema de empleo juvenil, 88 mil jóvenes (15-29 años) culminan anualmente programas formativos (educación media, universitaria, técnica). De esta cantidad solo 21 mil profesionales universitarios buscan empleo, a los cuales se añade el 50% de los estudiantes que no culminan la educación secundaria.