¡Quien lo diria! Aquel hombre que un día fue objeto de los mas altos elogios por parte de un pueblo, hoy sufre el repudio de muchos. Las grandes hazañas logradas por Mariano Rivera con los Yankees de Nueva York en el béisbol de Grandes Ligas ya no parecen importar. En la mente de una gran cantidad de panameños ahora reposa el sentir de ingratitud, que ha reflejado en sus últimas acciones el lanzador chorrerano.
¡Ingratitud!, ¿Qué significa? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, ingratitud se define como “el olvido o desprecio de los beneficios recibidos”, algo que de una u otra forma ha dado a entender Rivera con su accionar. Decimos "olvido" porque Rivera pareciera que no recuerda de donde vino (una familia pobre), lo que fue cuando niño (un humilde pescador) y lo que representa (el orgullo de un pueblo). Decimos "desprecio", porque quien demuestra no sentir amor por la tierra que lo vio nacer y la reniega no tiene alma. Será que Rivera nunca se leyó la poesía "Patria".
Sin lugar a dudas, la decisión de Mariano de no jugar con Panamá en el Clásico Mundial de Béisbol es un golpe difícil de digerir para todo aquel que goza, vive y ama este deporte. Para aquellos que veían al lanzador como el sucesor de Roberto Durán en el renglón de figura deportiva emblemática existe hoy en día una sensación de fiasco. Se sienten engañados porque siempre tuvieron la esperanza de ver a una de sus glorias vestir con orgullo la camiseta tricolor. Para ellos, Rivera ha quedado como un vil mentiroso, pues no demostró el sentir de felicidad por haber nacido en esta tierra.
Así es el mundo. Muchas veces los héroes se tranforman en villanos. Lo peor de todo, es el descontento que esto ocasiona. Ojalá, Mariano algún día pueda recapacitar y volver a ser ese atleta, que todos han conocido y al que se le idolatró. Tal vez lo pueda hacer a tiempo.
¿Ingrato?
Durante los últimos años Rivera se había constituido en la figura más emblemática entre nuestros deportistas. Hoy su popularidad ha decaído en gran escala.