El primer juicio criminal contra ex empleados de Enron, el gigante energético que quebró en 2001 en circunstancias sospechosas, comienza hoy en Houston (Texas).
El proceso se centra en la presunta venta ficticia en 1999 de tres barcazas productoras de electricidad cerca de la costa de Nigeria.
Los acusados son Dan Boyle, el vicepresidente financiero encargado de la operación, y la contable Sheila Kahanek.
El objetivo de este segundo control será hallar cualquier rastro de explosivos porque ni los detectores de metales por los que pasan los pasajeros ni las máquinas de rayos X que revisan los equipajes de mano pueden detectar explosivos plásticos.
Son las nuevas normas anunciadas por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) de EU que entrarán en vigor hoy, con el objetivo de reforzar la detección de los explosivos que pudiera llevar cualquier pasajero en su ropa o en su equipaje de mano.
Estas medidas se recogen en un informe de la comisión que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001, en el que se recomendaba a la TSA aumentar las revisiones de los pasajeros en busca de explosivos en todos los aeropuertos del país.
Las autoridades aeroportuarias han decidido aplicarlas a raíz de los ataques contra las aerolíneas rusas ocurridos el mes pasado, cuando explotaron de forma simultánea dos aviones en cuyos restos se encontraron residuos de explosivos.
La TSA también está probando en varios aeropuertos unas máquinas nuevas para detectar partículas explosivas en los documentos de identidad de los pasajeros o en las tarjetas de embarque.
La Asociación de Viajeros Aéreos acoge las nuevas normas con satisfacción, pese a que su presidente, David Stempler, admitió que algunos pasajeros se pueden sentir molestos por la inspección manual.
En algunos aeropuertos como el Ronald Reagan National de Washington está en marcha un programa de prueba para agilizar los controles por el que los pasajeros que se sometan voluntariamente a chequeos de sus antecedentes podrán evitar inspecciones adicionales de seguridad.
Es el denominado programa de "viajeros inscritos", que prevé la instalación de corredores especiales de seguridad para los pasajeros que voluntariamente acepten el chequeo.