No hay tiempo que perder. Esa parece ser la consigna del nuevo técnico del Real Madrid, José Ramón López Caro, quien un día después de haber sido nombrado en el cargo de entrenador provisional, arrancó el primer entrenamiento en el estadio Karaiskakis del Pireo. El nuevo timonel tiene una gran carga sobre sus hombros.
Dos años vacíos de títulos, casi tres temporadas de un pésimo fútbol, son la consecuencia de un periodo de enorme desorden, donde lo que más se ha visto es un marcado interés por la faceta comercial.