Términos como colombiano, nicaragüense, dominicano, entre otros, están en la cotidianidad del lenguaje y del diario vivir de los panameños, y es que el país se ha convertido en uno de los nichos elegidos para trabajar y vivir de muchos foráneos que llegan al país en busca de sustento y mejores oportunidades.
Los panameños reciben con cordialidad a los extranjeros en la calle o en el área laboral; sin embargo, existe una realidad latente entorno a los elementos que se vinculan con mantener los salarios rígidos hacia arriba en la provincia de Panamá, como lo es el tema de la inmigración extranjera.

El 6.3% de los habitantes censados en la provincia de Panamá corresponde a los inmigrantes, sin embargo, es realmente interesante observar, que la mayor parte de ellos afirma haber llegado a Panamá entre 2005 y 2010.
El Informe Social N°6, publicado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, arroja una interesante característica: en los últimos seis años esta cifra se ha incrementado aceleradamente.

Esto ha conllevado a que se cree un ejército de recurso humano foráneo aglutinado en la provincia de Panamá y otras áreas urbanas del país que estaría dispuesto a recibir bajas remuneraciones por el mismo trabajo que desempeñaría un nacional.
Mientras, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) afirma que entre el enero de 2010 hasta octubre de 2011, tramitó unos 10,566 permisos de trabajos, de los cuales 9132 fueron aprobados y 1434 negados.

Si se examinan ambas variables, se percibe que la tendencia se mantiene hacia arriba.
Aunado a los buenos resultados de la economía local en el año 2011 cuando hubo un crecimiento de dos dígitos, más extranjeros deciden venir al país a probar suerte en cualquier tipo de empleo, ya sean calificados o no calificados.

Hay herramientas legales con las cuales se protege a los nacionales, como ejemplo lo concerniente al ejercicio del comercio al por menor, el cual, según el artículo 16 del Decreto Ejecutivo 35 del 24 de mayo 1996, establece que solo podrán ejercer el comercio al por menor los panameños por nacimiento.
Además, pueden ejercer este tipo de profesión los individuos que al entrar en vigencia la Constitución Política de 1972 estaban naturalizados y casados con panameño o panameña o tengan hijos con panameño o panameña.
En cambio, desde otra óptica, está el Área Económica Especial de Howard, en cuanto a la contratación de personal, donde se incentiva la contratación de mano de obra extranjera, a través de incentivos de índole migratorio a las empresas como: visas especiales de inversionista y de trabajador, visas para reagrupación familiar, proceso ágil para visas y permisos de trabajo para extranjeros, entre otras.
Todas estas situaciones convergen de una u otra manera a limitar el incremento de los salarios a cualquier nivel, por el solo hecho de que hay personal dispuesto a hacerlo, especialmente si viene de afuera.
La teoría económica toca este tema con la Ley de la oferta y la demanda y en la tendencia a las rigideces salariales.
Si se contrastan las estadísticas oficiales y lo que proponen ambas teorías, se puede deducir que en el mercado laboral panameño probablemente se estén gestando desequilibrios producto de presiones contra los aumentos de los salarios nominales por causas demográficas y migratorias, lo cual se traduce en una disminución del poder adquisitivo de los asalariados en las zonas metropolitanas.
Otros datos interesantes del informe revelan que los censos contabilizaron 140,236 extranjeros en el país, representando cerca de un 4.4% de los censados, de los cuales los grupos más importantes de inmigrantes son los colombianos 41,885 y los chinos 13,910.
Es imperante utilizar estos datos para reflexionar sobre la necesidad o no de revisar la política migratoria existente por causas de seguridad, demografía y economía.
Opiniones.
Salomón Andión, de Panama Consultant, señaló que hay una inmigración de profesionales de mano de obra capacitada que entran porque las empresas los solicitan y por la inmigración espontánea, o sea, personas que no tienen grado de capacitación y vienen a buscar suerte en Panamá.
Recalcó que en cuanto a la inmigración capacitada, por lo general, las empresas los traen con salarios altos desde su país de origen.
“Se ha observado una tendencia de que ellos abren sus propias empresas, luego de instalarse y haberse desarrollado en Panamá”, manifestó Andión.
En el sistema de educación panameño hace falta mucho, en las universidades hace falta más capacitación de alto nivel y de educación continua.
Lo ideal sería descubrir qué exactamente necesita la empresa y así capacitar conforme a lo requerido, que esos puestos que por lo general son ocupados por extranjeros después los ocupen panameños.
“En la oferta laboral, los extranjeros están ocupando esas vacantes que nosotros mismos no queremos”, dijo Andión.
En cambio, también hay otro grupo de panameños que pudiera entrar a trabajar en cualquier posición, pero les hace falta más capacitación y preparación, por ende les falta más tecnicismos y en otra manera afecta los salarios.
El panameño que sale al extranjero es muy codiciado, pero cuando se está aquí en el patio no se le valora, sino que se prefiere al extranjero, aseguró el economista.
José Nieto, del Sindicato de Trabajadores del Hotel Sheraton, afirma que las empresas ahorran en planilla con la llegada de extranjeros con baja calificación y sin cumplir con los permisos requeridos por ley.
Como indocumentados no puede hacer reclamo alguno y están expuestos a las autoridades por no estar regulados, trabajan para ahorrar y así conseguir los permisos que son costosos, y por eso optan por empleos en estas condiciones y son presa de bajas remuneraciones que por consiguiente afectan la escala salarial.
Panamá es el trampolín para llegar a los Estados Unidos; se dice que por la selva del Darién entran personas ilegalmente, pero como la economía local es buena, se quedan aquí, concluyó Nieto.
El economista René Bracho, comenta que la presencia de inmigrantes ha sido superior cualitativamente, afectando los salarios nominales y el poder adquisitivo.
Bracho mostró el ejemplo claro que se dio en días recientes con los trabajadores de la ampliación del Canal, en el cual reclamaban mejor salario.
“Ellos afirmaban discriminación en materia salarial, en donde se les pagaba más a los extranjeros, aunque hacían el mismo trabajo que los panameños”, señaló el economista.