Los inmigrantes han sido un factor importante en el crecimiento de la economía de Estados Unidos durante la última década, y han aportado la mitad de los nuevos trabajadores, según un estudio divulgado ayer.
Ocho de cada 10 hombres que comenzaron a trabajar en esa década eran inmigrantes que habían llegado al país en ese período, según el Centro para Estudios de Mercado Laboral de la Universidad Northeastern, que usó análisis de los datos de la Oficina del Censo.
Entre 1990 y 2001, más de 13 millones de extranjeros emigraron a Estados Unidos, algunos de ellos legalmente y otros sin documentos apropiados para radicarse y trabajar, según el informe universitario, que será publicado está semana pero fue adelantado por el diario "The Washington Post". En ese período, unos 16 millones de personas se incorporaron al mercado de trabajo, de las que 8 millones fueron inmigrantes.
La cuota de los inmigrantes en el contingente de nuevos trabajadores ha crecido década tras década, desde el 10 por ciento entre 1970 y 1980, al 27 por ciento entre 1980 y 1990, y el 50 por ciento durante la década pasada, según el estudio.
"La economía estadounidense necesita, absolutamente, de los inmigrantes", dijo Andrew Sum, director del Centro para Estudios de Mercado Laboral. "A algunos trabajadores (estadounidenses) esto les perjudica, y algunas personas se enfadarán porque diga esto, pero nuestra economía se ha vuelto más dependiente ahora de la mano de obra inmigrante que en cualquier otra época en los últimos 100 años", añadió.
Uno de los efectos más interesantes de la incorporación de inmigrantes al mercado laboral ha sido la disminución de la participación de los hombres nacidos en EU en la fuerza de trabajo.